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miércoles, 13 de febrero de 2008

MARITA: LA MEJOR FLOR

María del Carmen Castro


Nació el 18/12/1983. Vivía en el Algarrobal con sus padres Armando y Lourdes y sus hermanos Claudio y Hernán.

Operaria en una fábrica de Lácteos.

Fue atropellada en San Martín casi Coronel Díaz de las Heras el 25 de setiembre de 2004. En el hecho intervino la Comisaría 4ta de Ciudad. La investigación consta en el expediente Nº P 9494/05/06 – Poder Judicial- Un testigo aportó datos, que fueron ignorados.

En su cortos 20 años brindó alegría, solidaridad, entusiasmo y esperanza.

La familia, la comunidad y el grupo “Periferia” desde el Arte se hacen presente para pedir VERDAD Y JUSTICIA.

Grupo de Arte multidisciplinar
PERIFERIA




sábado, 9 de febrero de 2008

MARCELO MARTINEZ TRANSEUNTE DE LOS CAMINOS DEL AJO


Marcelo Martínez (*), abandonó la escuela cuando faltaban dos meses para la finalización del ciclo lectivo 2005. Por tercera vez cursaba el noveno año en la Escuela de Puente de Hierro, en Guaymallen, de la provincia de Mendoza.

Marcelo Martínez, un muchacho de una inteligencia diferente, pelo de noche, piel de salitre y mirada de altiplano, debía ayudar como desde hacía cuatro años a sus padres y siete hermanos. Marcelo Martínez era un chico diferente, algunos docentes decían que vivía en la luna, pero los que lo conocían sabían que Marcelo Martínez , pasaba el tiempo imaginado futuros, -voy a ser estrella de fútbol, y médico- solía decir. Hasta que cada Noviembre de cada año, la realidad lo venía a buscar. – No tengo opción y a mi familia debo ayudar- decía Marcelo Martínez, dejando en claro que el trabajo en los galpones de ajo, era prioridad.

Entonces Marcelo Martínez, mutaba de una conducta de eterna infancia escolar¨; a una adultez prematura….

Marcelo Martínez no regresaría ese año se fue sin rendir los exámenes finales, volvería el año siguiente para cursar por cuarta vez el noveno año.

En la escuela comentaron que Marcelo Martínez salía a las seis de la mañana de su casa de hornero, por el camino de polvo y grietas, hasta los galpones de ajo donde compartía con sus padres una larga jornada laboral.

Marcelo Martínez es uno de los tantos adolescentes que abandonan la escuela para sumarse como mano de obra barata a las cosechas, que empiezan con el ajo y terminan en marzo en la vid.

El padre de Marcelo Martínez en los años 80 había sido agricultor en una finca familiar de cinco hectáreas. En los años 90 el padre de Marcelo Martínez acosado por deudas, altos costos de producción y escasa ganancia, vendió sus tierras a una bodega de capitales Franceses. Convertido en un agricultor sin tierra y sin trabajo, emigro ya con sus pequeños hijos a la ciudad. Alguien le pasó el dato que en los terrenos recién abandonados por El Ferrocarril Gral. San Martín había lugar para los agricultores sin tierra y sin trabajo. El papá de Marcelo Martínez no lo dudó; se instaló sin quererlo en plena ciudad capital de Mendoza…. había llegado a la ciudad a trabajar, alternando entre diversas changas junto a su querida carretéela (único bien que pudo salvar de la herencia familiar). Mientras la madre de Marcelo Martínez trabajaba jornada completa como empleada domestica.

Marcelo Martínez contó alguna vez en la escuela, que era feliz en aquel lugar, alternando juegos en vagones abandonados del Ferrocarril con el cuidado de sus hermanos menores.

En 2001 llego el desalojo, - no nos dejaron ni en la en la vía- decía Marcelo Martínez. La Familia Martínez fue enviada de nuevo a una zona rural, llamada Puente de Hierro en Guaymallen, Mendoza.

Se fueron con la promesa de que la Municipalidad les daría ahí un terreno y una casa prefabricada; prefabricada que nunca llego por lo que sus padres construyeron una amplia vivienda de hornero.

A Puente de Hierro llegaron muchos de sus vecinos desplazados del Ferrocarril y otras personas desalojadas de otros lugares de la ciudad Capital. El nuevo lugar donde vivir era atravesado por calles que no llevaban a ningún lugar, en tierras de salitre sin agua y cercano a unos de los basurales de la ciudad, ahí empezó la Familia Martínez un nuevo andar.

Desde Noviembre de 2005 no supe nada mas de Marcelo Martínez, hasta el otro día; que lo volví a ver pero esta vez por televisión. ¡Si vi a mi ex alumno Marcelo Martínez!, ya con barba pelusa en su rostro, con su infaltable bici, junto sus padres mientras eran reprimidos por la Policía Local , ¡si reprimidos ¡ ¿Por qué? .Porque pedían mejores condiciones laborales en los Galpones de Ajo.

Ahí estaba el muchacho de una inteligencia diferente, pelo de noche, piel de salitre y mirada de altiplano. ahí estaba, ahora si ya retenido para siempre en la adultez, no tenia la mirada del mil lunas, si no de mil certezas, en sus manos no tenía una pelota de fútbol , no tenía un delantal, solo piedras de rabias, y el cansancio de esperar un futuro que le era esquivo en llegar.

¡Lo vi en TV, a Marcelo Martínez , mientras era reprimido por la policía local! Lo vi junto a su familia, era golpeado por bastones largos, mientras estaba peleando por un lugar en esta sociedad, golpeado por solicitar no ser mano de obra barata, pidiendo no ser engañado por empresarios que profanaron con salarios de hambre sus estudios y su infancia.


Moyano Ulises

Docente

Dni 22.903594



(*) Mariano Martínez es un nombre ficticio para una historia real


martes, 6 de noviembre de 2007

Cuando Lo Desechable era Guardable (5)

Susana habla:

A mi juego me llamaron! Desde hace algún tiempo estoy empeñada en recuperar el pasado a través de objetos.

En cada objeto esta la memoria activa, creo, junto a la memoria afectiva.

Tuvo que ver con la muerte de mis abuelos, la de mis padres y la necesidad de desocupar ambas casas.

La tarea duro cuatro años!!!!!!!!!!!!!!! Cuatro, sí…y por supuesto, fue necesario comprar una casa nueva para colocar esos objetos imposibles de tirar, que a su vez (la nueva casa) estaba llena de cosas por la que hubo que comprar otra casa para guardar lo de esta última y luego otra y así como el versito: “Juan se llamaba el padre, Juana la mujer. Tuvieron un hijito que se llamaba Juan….se llamaba el padre, Juana la mujer, tuvieron…”…hasta el infinito.
Bueno, omitiendo la mentirilla de transformarnos en reyes del negocio inmobiliario, lo cierto es que nada puede tirarse en mi vida.

Y empezamos, o empiezo a contar: para qué guardaría mi abuela bolsas y bolsas de tela, tipo lienzo en las que creo venía la harina, llena de restos de trapitos o restos de tela usados en confecciones, todos enrollados y atados con piolines? Con mi hermana, temiendo que dentro de ellos se encontraran dólares ahorrados, los abrimos durante tres días y solo había trapitos más chiquitos!!!!!!!!!!!!! Supimos que, tal vez, la historia de mi nona en su pueblo italiano era una triste historia de niña muy pobre, donde lo poco que tenía era de gran valor y nada debía tirarse por si venían épocas peores, que las hubo, obviamente, como las guerras, y se acostumbró a guardar hasta lo inservible….

Debo admitir que los trapitos fueron dados a un cartonero que dijo necesitarlos…No han cambiado tanto las cosas desde la niñez carenciada de mi abuela, no?
A partir del husmeo de las bolsas, empezó el placer, la angurria del coleccionista…
Se acuerdan de los tinteros involcables? Yo tengo. De las lapiceras con plumas con forma de manito? Yo tengo, milessssssssssssss.

(No las usé yo, por supuesto, yo era de la época de las lapiceras a fuente, que obviamente también tengo, jajaja que se cargaban en tinteros con tapa).
Y tengo el uso de las lapiceras de pluma: realistas cartas escritas por mi nono a mi nona invitándola a casarse con él, cuando el vivía acá, ella tenía 15 años en Italia y solo eran vecinos!!!!!

Tengo a mis viejos diciéndose palabras de amor…cartas con letra cursiva hacia la derecha que invariablemente comenzaban: “Mi querida amada: Tomo mi pluma esperando que a la llegada de esta te encuentres bien de salú….”

Tengo un pañuelo que usó la hermana de mi abuelo, Carolina, que murió de tuberculosis a los 29 años, pañuelo que usaba al cuello en sus militancias socialistas… (Debo aclarar que mi benemérito marido dice que los bacilos de Koch perduran en el tiempo y que nos vamos a contagiar, pero creo que es un ardid para que desocupe de objetos varios la cama donde desea reposar….)

Bueno, tocadiscos, combinados, discos del Club del Clan, de Palito, de Aznabur, de Adamo, donde aprendimos a poner el bracito en el hombro del compañero de baile para evitar el “atraque” y la excesiva “juntura”….todo, todo está acá, junto a mi corazón, al olor a tostadas con manteca y el recuerdo del café con leche de las 6 en punto….

Cajas con cartas cuando en la escuela secundaria nos escribíamos con las amigas del alma y de siempre: Julita, Norma, Lichi, nuestra desaparecida secuestrada Silvia, en plenas horas de clase! Miles y miles de cartitas! Y con los amigos imborrables del viaje de egresados y con novios…
Y carpetas en las que coloqué cartas cuando mis amigas queridas también del alma se tuvieron que exilar en Europa, cartas que casi no puedo leer por que son recuerdos demasiados dolorosos….

Cartas con mi amada hermana, donde nos contábamos cosas que nos daba vergüenza personalmente, o nos decíamos cuanto nos queríamos, que cursis, no?

Pero además, uno siguió viviendo…entonces, en otra de las habitaciones de las otras casas, jaja que no es chiste…) están las primeras batitas de los niños, mamaderas y chupetes pegoteados (vieron como se pone la goma con el tiempo y el olor que adquiere?), cajitas de música, los pin y pon, los play móvil, las barbies, los pequeños ponies (SACRILEGIO! Mis hijos casi me acusaron por maltrato infantil (a ellos que ya son grandes) y por hurto agravado con privación ilegitima de objetos ajenos con dolo y alevosía agravado por el vínculo y me amenazaron con llevarme a un geriátrico si no tiraba todo eso, argumentando que YA NO JUGARIAN MAS CON ESOS JUGUETES Y QUE MIS SUPUESTOS NIETOS, (ya que ellos no piensan tener hijos), JAMAS JUGARAN CON ESO POR QUE YA SE USARAN OTRAS COSAS…
Abrase visto herejía!

Continúo: están en estantes, en cajones de la cocina, en alacenas, en todo objeto contenedor : todas las libretas de los chicos, hasta las de la facultad, todos los cuadernos, todos mis apuntes de facultad y cursos que se me ocurrió hacer, desde vacunación en épocas de trabajos barriales, Flores de Bach en períodos zen, Cocinar en el Microondas, durante ataques de ama de casa hasta Crisis del sistema Comunista durante las Invasiones Inglesas, en momentos de intelectualidad.

Comento al pasar que el nombrado benemérito tiene un par de teorías: que en casa se desafían las leyes de la física y de la química (y todas las demás, bah…) ya que un espacio puede ser ocupado por mas de un solo cuerpo, nada se transforma ni se pierde, la ley de gravedad es un invento del capitalismo por que aun en las superficies con declive las cosa permanecen inmóviles, en fin, viles mentiras…

No hablo en verdad sobre el pasado y sus bondades en detrimento del hiper consumismo, con su secuela de contaminación, devastación del planeta, agujero de ozono, que son, como dice Galeano, consecuencia pero pertenecen a otro cantar…

Hablo de revivir cada instante de nuestra vida (y de cómo esta variaba en cada momento) a través de los objetos-fetiches que la hacían posible.

Por qué se guardan? Se guardan y son objeto de culto por que son como las arrugas: cada una se produjo y dejó una señal por poner el pecho a la vivencia más o menos dura que se nos ponía enfrente… (

De paso, les cuento que hay cada crema con retinol y cada botox que borra lo que venga, tampoco la pavada…) y que al fin muestran el camino que nos trazamos, que pudimos, que supimos o que nos permitieron conseguir…

Susanita

Cuando Lo Desechable era Guardable (4)

JUlita dice:

Yo no sólo tuve en mi casa paterna esos cajones, sino que los cultivé en esta casa familiar, aun cuando generalmente reniego de ellos.Con alguno me meto cada tanto para ordenarlo...en realidad creo que lo preparo para que vuelva a GUARDAR!!...( y le voy reciclando otros lugares nuevos a algunas cosas que no soporto tirar...) por aquello de que la vida se renueva y va cumpliendo ciclos...

Con otros tengo como pánico...y apenas los abro los vuelvo a cerrar. Pueden conmigo. No quiero generalmente meterme con aquellos cubiertos de pescado que alguna vez trajimos de una herencia de mi vieja...y a los cuales asignamos un montón de fines: adorno, por ejemplo, y creímos que eran bellísimos...pero jamás los pusimos en sitio alguno. Y esas son preguntas que me persiguen: por qué siempre esos cajones ( y algunos estantes) se van llenando de adornos que alguna vez alguien regaló..o yo misma compré y que jamás logro colocar en ningún lado..es decir por qué los adornos al cajón??...

Y otro tesoro de los guardados: los anteojos y sus estuches: de todos los colores, modernos, antiguos, a los que mi propia familia ha ido juntando en ya 30 años...por dos padres con anteojos y tres hijos ídem...se suman además todos aquellos que se habían juntado en la casa de mi madre la cual al ser vaciada vinieron a parar acá...para qué??...por registrar la historia de nuestra chicatez???...por creer que alguna vez el armazón le serviría a otro..Ríanse!! Pero les ha servido más de una vez a otras personas de la flia en tiempos de crisis!Alguna vez sabremos para qué guardamos cada cosa....

Ya alguna vez fui tan feliz viendo cómo Martina y Cecilia reinauguraban sombreros de abuela y tías mayores ( guardados en cajas)...y los imponían en su vestuario para las fiestas de los 15...
y ha sido hermoso recordar con Galeano(error ! NdR) tanta cosa creativa hecha con los "deshechos" que nunca desechamos!.Yo guardaba todas las tarjetas y papeles de oficina que mi papá traía a casa para que usáramos de papel borrador...porque eso sí hacían también los papás: y lo usábamos...

pero yo además los usaba para jugar y armar mi propia oficina...esa que nunca logré aún!!!

Cuando Lo Desechable era Guardable (3)

Martín, muy inspirador lo tuyo.

Yo me resisto a tirar esa hoja amarillenta suelta, con el índice roto de algún libro que no puedo identificar… presiento que en algún estante de mi biblioteca hay un loco gritando que le devuelva su cédula de identidad.

Me resisto a tirar las bolsitas de coleccionar monedas de mi abuelo, aunque están todas pegoteadas y manchadas. Me niego a desprenderme del olor a herrumbre de sus biblioratos… rechazo tener que descartar la lupa sin vidrio que apareció un día entre sus cosas.

En realidad no tiro nada de esta cueva, desde que ando con los libros a cuestas me siento como un gliptodonte, esa especie de tatú carreta de dimensiones increíbles. Sin embargo la vida no me trata tan mal, esa mala propaganda que nos hacen a los saurios es culpa de los tiranos que un día se subieron a nuestro barco sin que nadie los invite.

Los libros a diferencia de las engrampadoras y las llaves son muy livianos. Tienen esa extraña levedad del mundo simbólico, donde podemos resignificar y renombrar las cosas… vos me entendés.

Un abrazo, Alejandra… ah, y un consejito de amiga, vos juntá nomás uñas de puma y cascabeles, que es lo único real en momentos de duda….

Cuando Lo Desechable era Guardable (2)

Observaciones de Martín:

Despues de leer esto, me juro que voy a vaciar este tercer cajon de los resortecitos de biromes que se rompen y que guardo por si a alguna otra se le pierde el mismo, algo que en los ultimos 15 años no ha pasado, pero nunca se sabe...

Es mas... miro bien el cajoncito y encuentro, por decir: capuchones de birome, una caja de 100 hojas de cutter que compre como repuesto, siendo que en los ultimos 10 años habre cambiado 5, una perforadora de un solo agujero que me parecio utilisima, otra perforadora que hace agujeros cuadrados, marcadores de tinta solo visible bajo el ultravioleta (que estaban previstos para marcar los valuables y al final solo sirve para hacer caritas en los billetes riendome del cajero del banco que los descubra) una engrampadora que no usa grampas sino que corta y dobla para atras dos tiritas de los papeles (otra joya de la tecnologia, como las anteriores) clips circulares que me hice mandar de Bs As y que no uso porque a la gente le da ataques de solo recibirlos, un par de esposas (que anda a saber donde esta la llave) llaves de coches que vendi hace mil años... En la caja fuerte hay una bolsa de llaves que solo se sabe que han sido o son de la oficina en los ultimos años, de los cajones de los muebles, etc, y que se guardan prolijamente.

El otro dia por otro cajon descubri un cascabel de serpiente, uñas de puma y colmillos de chancho salvaje, regalos de un indio que cada tanto pasa a manguear. Y abajo mismo de mi escritorio, dos matamoscas electrocutadores de 400V (si... dos) y un juego de filtro del ejercito britanico para potabilizar agua cuando vas de Camping, algo que he hecho solo una vez en los ultimos 20 años, por supuesto llevando agua envasada.

Las 5 botellas de miel del Chaco que le compro a ese tipo raro que pasa cada par de meses, solo porque me da cosa, no se que hice con ellas el mes pasado, pero me reconforta saber que las saque.

Seguro se estan acordando de sus equivalentes en su propia casa u oficina.
Y seguro que se rien con este, pero finalmente no van a tirar nada tampoco...
No... si los conozco !!

Cariños, Martin

sábado, 13 de octubre de 2007

Desechando lo desechable (1) por Marciano DURAN

Nota inicial: NO PERTENECE A GALEANO !!!! Leer más sobre el tópico

Me lo envió mi amigo Martín, con su agregado. No me resistí a la tentación de ponerle mi sello. Les invito a que me envíen tambien ustedes su propia experiencia, y lo vamos subiendo a mi blog… (Alejandra)

Desechando lo desechable
OTRA ACLARACION SOBRE GALEANO
Bien… parece que tenemos que seguir dando explicaciones.Sucede que siguen llegando más y más correos y advertimos que algunos no han entendido bien.
1) NO ESTAMOS RECLAMANDO AUTORIA DE NADA.2) Intentamos proteger el nombre de Galeano.3) No pensamos iniciar acciones judiciales contra nadie.
Resumamos:En enero de 2006 escribí un texto con el título DESECHANDO LO DESECHABLE. Corresponde a la serie “Crónicas marcianas y uruguayas” que se publican en distintos medios desde el año 2002.


"Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles>guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando!¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos...

¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con que intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía "este es un 4 de bastos".

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡ minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡ No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado. Y yo no me entrego"

jueves, 27 de septiembre de 2007

16 de setiembre “Día nacional de la juventud” (1)

El 16 de septiembre de 1976, 10 estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nro. 3 de la Plata, fueron secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil.
Todos tenían entre 14 y 17 años.

El operativo lo realizó el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida por el general Ramón Camps, que califico al suceso como "accionar subversivo en las Escuelas".


Quienes fueron los chicos asesinados ?

MARIA CLAUDIA FALCONE

16 años Hija de un ex intendente peronista de La Plata, se sumó a la UES a poco de ingresar a Bellas Artes. Después del 73 participó en tareas de apoyo escolar y de sanidad en barrios pobres de La Plata. En el 75 participó activamente en la campaña por el boleto estudiantil secundario (BES).

DANIEL ALBERTO RACERO

"Calibre", 18 años.Hijo de un suboficial naval peronista muerto en el 73. Cuando ingresó a la UES del Normal 3 de La Plata, escribió: "Encontré una trinchera para luchar por una causa justa". Realizó labores de vacunación, recuperación de viviendas y apoyo escolar en barrios pobres y participó de la conquista del BES.

MARIA CLARA CIOCCHINI

18 añosAlumna de colegios católicos, participó del scoutismo parroquial y en la UES de Bahía Blanca. Debido a los crímenes de la Triple A y la CNU en esa ciudad, a fines del 75 se mudó a La Plata donde se inscribió en Bella Artes y se fue vivir a la casa de Claudia Falcone. Fueron secuestradas juntas.

FRANCISO LOPEZ MUNTANER

"Panchito", 16 años.Hijo de trabajador petrolero peronista preso en el 73 . Panchito era hincha de Gimnasia y militó en la UES de Bellas Artes. Junto a Claudia Falcone participó en trabajos voluntarios en barrios pobres y en la lucha por el BES en 1975.

CLAUDIO DE ACHA

17 años. Sus padres eran trabajadores con ideas de izquierda y tras el triunfo de Campora participó de la toma del Colegio Nacional por su democratización. Tímido y gran lector, se incorporó a la UES luego de la muerte de Perón. Como todos, participó en las manifestaciones por el BES.

HORACIO UNGARO

17 años. De familia comunista, en el 74 rompió la tradición familiar y se sumó a la UES del Normal N 3. Gran lector y excelente alumno, participó de la lucha de la Coordinadora por el BES. Realizaba tareas de apoyo escolar en la villa miseria ubicada detrás del hipódromo platense.


Los chicos que sobrevivieron

Cuatro de los pibes que, entre el 16 y 17 de septiembre fueron secuestrados, lograron su libertad entre el 78 y el 80, tras estar a disposición del PEN.


PABLO DIAZ

18 años. Hijo de un docente universitario peronista de derecha, fue expulsado de un colegio católico y recaló en "La Legión". Había militado en la UES pero en 1976 militaba en la Juventud Guevarista. Secuestrado 21.09.76. Estuvo en Arana, Pozo de Banfield, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U- 9 de La Plata.

GUSTAVO CALOTTI
"Francés", 18 años. Egresado del Colegio Nacional de La Plata, era cadete policial cuando fue secuestrado 8.09.76. Había militado en la UES pero en el ’76 ya se había desvinculado y estaba más próximo a agrupaciones de izquierda. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U- 9 de La Plata

EMILCE MOLER
17 años. Militante de la UES en la Escuela de Bellas Artes, era hija de un comisario inspector retirado. Secuestrada el 17.09.76. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto.

PATRICIA MIRANDA

17 años.Estudiante De Bellas Artes, nunca participó de las luchas por el boleto estudiantil ni tuvo militancia política. Secuestrada el. 17.09.76, nunca hizo la denuncia. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Valentín Alsina y Devoto.


Hoy, estos muchachitos que lucharon por el Boleto Estudiantil Secundario (el mismo boleto que hoy tienen todos los estudiantes bonaerenses) han sido declarados por la Municipalidad de La Plata: Ciudadanos ilustres post-mortem.



domingo, 17 de junio de 2007

Día del padre (I)

Queridísimo esposo:

Antes de tu regreso del viajecito que emprendiste, quisiera poner en tu conocimiento que tuve un pequeño accidente con la camioneta cuando regresaba del supermercado. Afortunadamente no ha sido grave y realmente no sufrí herida alguna, así que no te vayas a preocupar por mí.

Yo volvía del Wal-Mart y cuando doblé desde la calle hacia el garage, accidentalmente oprimí el acelerador en vez del freno. La puerta del garage se abrió automáticamente a tiempo, y la camioneta afortunadamente se detuvo cuando dio contra tu auto.

Yo realmente lo lamento, pero conozco tu bondadoso corazón y sé que vas a perdonarme. Tú sabes cuánto te quiero y te cuido, mi amorcito.


Estoy incluyendo una foto para que comprendas la situación.

Ya casi no puedo esperar para estrecharte en mis brazos de nuevo.

Tu amante esposa,
Teresita


P.D.: Llamó tu novia.




lunes, 4 de junio de 2007

Memoria de unas vaciones: a las Sierras (1)

Durante todo el año, mucha gente, sobre todo, o sea, solo los sectores medios y altos, esperan la llegada de las vacaciones.
Vacaciones que suponen un impase en la vida cotidiana, un imaginar que todo será distinto después de ellas, que nos transformaremos en nuevos seres, capaces de dejar de lado nuestro costado timorato y a la vuelta seremos invencibles y arrojados como Superman después de luchar contra la criptonita.

Además, como en el hemisferio sur coinciden con el fin de año, los balances y los proyectos para el año entrante son moneda corriente y adquieren una importancia superlativa, en unas pocas palabras, “TODO SERÁ DISTINTO A PARTIR DE AHORA”….
Entonces, uno se prepara. Mental y físicamente.
Elegimos el lugar, tarea para nada sencilla, ya que implica aunar criterios y satisfacer a todos los que van a participar del merecido descanso.
Debe ser tranquilo para los estresados de la familia, divertido para los adolescentes de la familia, cerca por si van amigos y novios, hospedaje confortable, por los abuelos, no tan caro, por la inflación y los sueldos de los maestros, de los trabajadores de la salud, de la cultura….perdón ese tema pertenece al tiempo laboral, en las vacaciones se necesita mente en blanco……
Bueno, decidido a medias, partimos…

Como no caben todos los objetos que necesitamos para lograr satisfacer los deseos de cada uno, vamos en dos auto, en uno pero con carro atrás, en uno pero con el piso de arriba incluido (valijas para colocar sobre el techo o directamente bulto atado con alambre, variable esta mas frecuente), en un micro adaptado como “motor home”, en fin todo vale para disfruta a pleno. (Que no vengan los defensores del minimalismo, de la vida austera y salvaje o los partidarios del fen sui a decir que así no vale, por que no es cierto, todo vale, sobre todo si se trata de hacer, en 15 días, todo lo que soñamos y no podemos hacer durante el año).
En nuestro caso, partimos con un auto pequeño y un jeep un tanto desvencijado. A las sierras de Córdoba.

Temprano, el 1 de enero, partieron en el jeep mi esposo, mi hijo adolescente y un amigo.
Dos horas más tarde, para alcanzarlos, mis hijas, un novio, la perra, yo y una planta de albaca que siempre viaja con nosotros.
Obviamente, los pertrechos eran infinitos: máquina de coser por si alguien aprende a hacerlo, objetos de malabares, herramientas de todo tipo por si a alguno se le da por artesanear con madera, bolsos y valijas con ropa que uno no ha usado en años, pero puede adelgazar y volver a usar ese pantalón blanco que le quedaba tan lindo cuando tenía 18 abriles, instrumentos musicales que uno fue comprando a través de la vida por si justo en este enero aprende a tocar, carpa , colchonetas y bolsas por si se queda en el camino, un bidón de 10 litros por si en la ruta, que es tan solitaria, a alguno de los vehículos se le da por quedarse sin nafta, 24 libros, por que tal vez el tiempo no ayuda y no hay mas remedio que ponerse a leer, cremas, 6 bolsos con ellas, por que el sol es cada vez más dañino con esto de la capa de ozono, de la desertificación del planeta y con la tala de los bosques del Amazona, y tampoco es cuestión de envejecer 20 años en 15 días…..

Nos encontramos con el jeep apenas a 200 kilómetros de Mendoza. Sin batería, sin luces, muerto, bah.
Mi querido carga su batería con la nuestra y me dice que debe andar sin luz, pero que si nosotros vamos adelante, lo iluminaremos. Era de día, acepto.
Se descarga una lluvia torrencial. Se va haciendo de noche. La carga que “nos pidió prestada” no le alcanza, ergo debe parar y volver a hacerlo. Descubre que solo podrá continuar si no prende ninguna luz.
Seguimos. La noche negra, negrísima nos invade. Llevábamos ya 8 horas de viaje, (el mismo, en condiciones normales, dura, llegando a destino, 5 horas). El diluvio que se había desatado no cesaba y todos los pasajeros del jeep eran una esponja.
Mi benemérito, resignado a la situación, y como todo hombre al que le encanta la aventura, sin pensar en las consecuencias, con perdón del feminismo de la expresión, cantaba evocando a Cafrune, a Antonio Tormo, a Aceves Mejía. Los chicos se hacían los dormidos. No se si por temor, horror al viaje musicalizado o a los truenos, rayos y centellas que el cielo dejaba caer sobre nosotros, pobres mortales….

Nuestro auto iluminaba al de atrás….
De pronto vemos que se detiene. Un camión, muy veloz y en sentido contrario, hizo que se levantara el capo del jeep y se estampara contra el vidrio (obviamente, en tantos manoseos, no había sido cerrado como corresponde). Ellos creyeron que la furia de los infiernos de había cernido contra ellos y los había dejado ciegos, pero no, era una parte del vehiculo. Bajado el mismo ,trizado el vidrio del parabrisa del lado del conductor a raíz del impacto, se continua…..
Siendo las 4 de la mañana, la lluvia continua torrencial, no se ve nada, el perro comienza a desesperar, mis hijas hambrientas y nerviosas comienzan a consumir albaca, con el riesgo que el olor nos impida seguir viaje o por lo menos seamos víctimas de una multa por que al entrar a San Juan, existe una zona protegida contra la mosca del Mediterráneo y no se pueden llevar frutas ni verduras…

Descubrimos que el jeep no tiene limpiaparabrisas y que el conductor, además de cantar, infundir optimismo, tranquilizar mentirosamente a los chicos diciendo que un rayo no puede producir ningún daño, cuando previamente les había dicho que los podía matar, saca su manito y limpia el parabrisa con una pluma, manualmente…..

Mi hija, que en ese momento manejaba, no veía, por la intensa lluvia, al otro vehiculo (este parecía un fantasma que cada tanto, cuando mermaba la lluvia o cuando un refucilo iluminaba el infinito entero, dejaba ver su trompa) que teníamos que alumbrar…y su estado (el de la niña) era deplorable…. En un acto autoritario, histérico, temeroso, débil, miedoso, lo que gusten, dije: PAREN LAS ROTATIVAS, HASTA QUE NO AMANEZCA Y DEJE DE LLOVER, NO SEGUIMOS. Eran las 4, 30 de la mañana y llevábamos 9 horas interminables de ese viaje en el tren fantasma….
Obviamente, no pude mantener mucho tiempo mi decisión, ya que la presión de los trasladados era manifiesta, pero la lluvia mermó y pudimos continuar, llegando a las 5, 30, casi aclarando, al tan ansiado destino.

Bueno, bajar las cosas, ver que no había luz, hacer las camas, poner en algún lado la ropa mojada cuando afuera seguía lloviendo, paliar el hambre de “las bestias” con alguna fruta silvestre recogida en el camino, sin agua, buscar infructuosamente la comida del perro, disimular la cara de orto por lo que había gente de afuera y sobre todo para que novio no se crea que hija seguirá los pasos de madre, ni amigo piense que tendrá un calvario de vacaciones con semejante loca….eso, como si nada, al lado de semejante travesía!

Ahora sí, podíamos disfrutar de todo aquello que anhelamos…que soñamos….que planeamos….
Cómo, ya es febrero? Y la máquina de coser? Y los libros? Y la ropa chiquita? Y los proyectos ¿
El nuevo deseo y proyecto: que el viaje de vuelta sea, medianamente normal