viernes, 12 de septiembre de 2008

LOS DERECHOS DE LA MADRE TIERRA

¿Para cuándo una "declaración universal de los derechos de los animales y de las plantas"?

por Vito Solla (*)

Año de 1587. Los habitantes del pueblo de Saint Julien, en Francia, presentan ante el juez episcopal una demanda judicial contra una colonia de escarabajos. Al haber invadido los viñedos y producido en ellos unos destrozos considerables, los campesinos requieren de sus autoridades que redacten en su nombre una demanda dirigida al "Reverendo Señor Vicario General y Oficial del Obispado de Maurienne", al que suplican tenga a bien prescribirles las medidas adecuadas para aplacar la ira divina y proceder, dentro de las normas, a la expulsión definitiva de los insectos por vía de la excomunión o de cualquier otra censura que tuvieran a bien menester.
Los escarabajos tuvieron un abogado defensor. Fueron citados ante el tribunal y "comparecieron" el día del juicio. Veredicto : culpables.

A pesar de los esfuerzos de la defensa, no se pudo evitar el fallo de los jueces a favor de los viñedos. Las pobres criaturas fueron condenadas a ser exterminadas con los rudimentarios procedimientos de la época y a ser desalojadas a través de un anatema para que no volvieran a prosperar en esa comarca.


Esta es la primera aparición -de la que se tiene noticia-, de un "contrato natural", de un pacto con unos seres de la naturaleza, suscrito entre los hombres y un grupo de representantes del reino vegetal.

A lo largo de los siglos y mucho antes de que el discurso conservacionista se convirtiera en una moda, los árboles y los animales, los ríos y las montañas, han tenido que ir a juicio para defender su derecho a la existencia y a la permanencia contra la abusiva intrusión del hombre en sus espacios.

Pero a pesar de los esfuerzos por otorgarle personalidad jurídica a las cosas no humanas, la tierra sigue siendo considerada como una propiedad del hombre para ser explotada. La relación con la tierra sigue siendo estrictamente económica: incluye toda una amplia serie de privilegios, pero ninguna obligación.
El movimiento de "Ecología Profunda", quiere ser un gran intento por devolverle a las cosa no humanas su estamento legal, su derecho, su majestad y su posición de vital importancia en el sostenimiento del único planeta vivo que conocemos en el universo. Para empezar nuestra colaboración en esta revista virtual, quisiéramos citar los términos y frases claves agrupadas por Arne Naess y George Sassions, en el manifiesto de la Ecología Profunda:
1.- El bienestar y el florecimiento de la vida humana y no humana sobre la tierra, son valores en sí mismos (sinónimos: valores intrínsecos, valores inherentes). Estos valores son independientes de la utilidad del mundo no humano para los fines del hombre.
2.- La riqueza y la diversidad de las formas de vida contribuyen a la realización de estos valores y también son, en consecuencia, valores en sí mismos.
3.- Los humanos no tienen ningún derecho a reducir esta riqueza y esta diversidad, salvo que sea para satisfacer necesidades vitales.
4.- El florecimiento de la vida y de la cultura humanas es compatible con una reducción sustancial de la población humana.
5.- La intervención humana en el mundo no humano es actualmente excesiva. Y la situación se va degradando rápidamente.
6.- Por lo tanto, tenemos que cambiar nuestras orientaciones políticas de forma drástica en el plano de las estructuras económicas, tecnológicas e ideológicas. El resultado de la operación será profundamente diferente del estado actual.
7.- El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida (de vivir en situaciones de valor intrínsecas), más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre el crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles.
8.- Quienes suscriben los puntos que se acaban de enunciar, tienen la obligación directa o indirecta de obrar para que se produzcan estos cambios, necesarios para la supervivencia de todas las demás especies del planeta, incluyendo la del hombre.
En un futuro que cada vez parece más una amenaza que una esperanza, esta página virtual dejará de hablar de pájaros y flores, para ir construyendo un manual de supervivencia de la especie aquí y ahora. Un programa de comportamiento alternativo para reducir un poco el impacto de la actividad del último depredador del planeta en el ambiente que lo rodea.
Porque como decía un graffitti en Rio Chico con absoluta precisión y negro humor:
"Sólo nos queda medio ambiente. Tenemos que salvar a la otra mitad".

(*) Vito Solla es presidente del Círculo de Creativos de Venezuela y Consultor Creativo Independiente.

martes, 2 de septiembre de 2008

El Manzano podrido (LXVI): Tierra de nadie

Asunto: Rv: El Manzano podrido (LXVI): Tierra de nadie (South Far West, for Barrick Gold and international Mining Co.)
Fecha: viernes, 29 de agosto de 2008, 8:13 pm


La corporación minera multinacional inicio otra escalada durante el mes de agosto, con su séptimo lobby Mining Corporation Argentina, realizado en el Centro de Congresos oficial de Mendoza, y avanzó con la presentación de la próxima explotadora del yacimiento cordillerano de San Jorge, cuprífero y aurífero, en el Norte mendocino, directamente a cargo del intendente pejotista de Las Heras, Rubén Miranda, como anfitrión.

Miranda hizo una conferencia de prensa por la parte empresaria, Coro Mining -con socios capitalistas chilenos- en un inefable y grueso gesto corporativo, y la invitó a depositar en la comuna su informe de impacto ambiental, para su aprobación, pese a la voluntad manifiestamente contraria de la gran mayoría de los pobladores mendocinos, opuestos al saqueo, la contaminación y la desertificación que causa la minería metalífera a gran escala, desde Uspallata -donde radica el yacimiento- hasta el sureño General Alvear.

San Jorge, un yacimiento de más de 600.000 toneladas de cobre, y con diseminación de oro, ubicado junto a unos arroyos cordilleranos a 3000 metros de altura sobre la cuenca de afluentes norteños del Río Mendoza, en la denominada pampa del Yalguaraz, podría ser explotado por el sistema de fluídos, o de "flotación, con sulfatos que aumentan la densidad del agua y separan por capas los metales según su peso, con el peligro de las aguas sulfatadas sobre las vertientes norteñas de Uspallata, según informó un geólogo de la dirección de Minería.

Lo increíble del caso es que tanto el intendente Miranda como el gobernador Jaque, por el momento expectante, después de los cortes de ruta en Tunuyán y en San Carlos, pasan por arriba de la ley promovida por los pobladores -al cabo de tres años de movilizaciones-que prohibió el uso de químicos tóxicos en la minería de metales, como cianuro, mercurio y ácido sulfúrico, y hacen una convocatoria abierta a la explotación de las multinacionales.

La audacia y la ambición de los políticos mendocinos no tienen límites, aún al riesgo de volver a enfrentar pobladas y cortes de ruta, como los que impidieron la explotación del yacimiento en Laguna del Diamante, en el valle de Uco, por parte de una subsidiaria de la Barrick Gold, con sus accionistas Bush, impulsados en este caso internamente por el gobernador sanjuanino Gioja, que ya los tiene como socios en el yacimiento sanjuanino de Veladero.

Los K, Gioja, Jaque, y ahora un intendente del Gran Mendoza, demoran una ley de uso del suelo prometida durante la campaña electoral y escalan peligrosamente la cordillera para extraer los metales preciosos, de la mano de las compañias piratas, dinamitando montañas con glaciares, secando arroyos y contaminando vertientes por el uso de millones de metros cúbicos de agua y químicos en las piletas de separación de los metales, y peor aún, cobrando mínimas regalías de muy bajo valor -3 por ciento-, sobre las rocas con el metal bruto.

Es la ultima política criminal, o neoliberal, desde los malditos 90´, con intereses tan grandes y evidentes que los vinculos corporativos se hacen flagrantes, como los de los chilenos virreinales y colonizados de San Jorge, uno de apellido Rojas, que llamó desvergonzadamnente en la "cumbre minera" a torcer la ley que impide el uso de cianuro -cuyos efectos, entre otros, inhiben el igreso de oxígeno en los tejidos de los seres vivos-, mientras el intendente hacía un rol prácticamente representativo de la empresa.

Nada nos asombra ya, en el neoliberalismo, por definición, el gobierno de los transaccionistas de mercado, los "grandes jugadores" y depredadores de los bienes vitales, como su intercambio de roles corporativos, también por definición, circulares y funcionales a los intereses comunes, o concurrentes, de los grupos de poder.

Unos cien pobladores del Valle de Uco, ambientalistas, universitarios, docentes, montañistas y vecinos de Las Heras autoconvocados, entre otros, manifestaron a fines de agosto, con máscaras y calaveras contra las minería metalífera desertificadora y envenenadora, frente a los gerentes y ejecutivos de las multinacionales reunidas en un "congreso", junto a la Casa de Gobierno.
Mientras tanto, el socio petrolero K, Cristóbal López, junto con el banquero K , Brito (Macro) anunció sus tratos corporativos con el grupo Uno, del ex ministro menemista corrupto confeso, Manzano, y Vila, una sociedad con capitales iniciales norteamericanos y ahora británicos desconocidos ("Ragusa capital" y "Ketsal"), dueña ya de media provincia, con los negocios inmobiliarios de la usurpación y ocupación de tierras para reventa en el pedemonte, y con los servicios privatizados de energía y de agua, entre otros.

Todos juntos explotarán los yacimientos petroleros de Chachahuén, en la cuenca neuquina, adjudicadas al grupo en trámites licitatorios irregulares por los gobiernos de Cobos y Jaque, sucesivamente, sobre los mapas de exploraciones realizadas por la petrolera estatal YPF hace cuarenta años, para la entrega, la corrupción y el saqueo de los socios menemistas. La fórmula neoliberal de los mercenarios es muy práctica: unos se presentan para conseguir las concesiones, con más de cien millones de dólares sólo declarados como inversión, y otros vienen detrás con el capital financiero para apostar a las acciones en la bolsa y operar momentáneamente los yacimientos.

Por supuesto, sin descuidar el gran negocio minero: mientras tanto, juegan con la chapa de su pasquín empresario pirata, "El ciudadano" -tal como en Buenos Aires lo hacen con Ambito Financiero- para hacer de voceros del presidente de la cámara minera, Zenobi, y de los socios foráneos.

Claudio José Bramanti. Periodista independiente. Periódico Reportero XXI.

jueves, 17 de julio de 2008

En el jardín de la Reina (1)


yo era un vi-rrey
de este lugar...

Día tras día, solo en una colina
el hombre con la sonrisa tonta permanece
perfectamente inmóvil
pero nadie quiere saber de él
ellos pueden ver que es sólo un loco
y él nunca da un respuesta

pero el loco en la colina
ve ponerse el sol
y los ojos en su cabeza
ven el mundo girando

firme en su camino, la cabeza en una nube
el hombre de mil de voces, habla perfectamente alto
pero nadie lo escucha
o el sonido que aparenta hacer :
MI VOTO NO ES POSITIVO
y nunca parece darse cuenta
que era un vi-rrey
de este lugar.

martes, 1 de julio de 2008

Los diez mandamientos del saber impotente

o
cómo ser parte de la gran simulación
o
las variables de la masturbación académica

Tú, intelectual:

1. Explicarás "lo que pasa" sin que de ello derive en lo absoluto una responsabilidad ética al respecto de su transformación.


2. Deberás nombrar en toda conversación, académica o no, a determinados autores y sabrás cuándo dejar de citarlos y empezar a citar a los que corresponde.

3. Producirás un paper para sostener tu carrera académica antes de que se venza el plazo y lo harás correctamente aunque no tengas absolutamente nada para decir.

4. Nunca dirás o escribirás algo que pudiera eventualmente irritar, enemistar o poner susceptible a las figuras de la intelectualidad del campo al que perteneces.

5. Jamás expondrás una idea sin estar seguro de que ya la sostuvo alguien legitimado en el tratamiento académico del tema en cuestión.

6. Te reirás de los "pseudo" intelectuales que hacen divulgación, pues ellos simplifican y reducen el conocimiento a la inaudita dimensión en que lo comprenda y sienta que se lo apropia la gente común. No los citarás jamás, te burlarás de ellos, los excluirás de cuanto espacio de diálogo sea posible. Para esto no es relevante que no hayas leído, escuchado o visto sus producciones.

7. Producirás ciencia para los científicos, literatura para los literatos, comunicación para los comunicólogos, educación para los pedagogos, sociología para los sociólogos, ciencias políticas para los politólogos, historia para los historiadores, filosofía para los filósofos (pudiendo afirmar que "todo hombre es filósofo" si sabes a quién citar y conoces los mecanismos necesarios como para que se entienda claramente que esto es una falacia y nadie se lo tome muy en serio), y así sucesivamente.

8. Te reunirás con tus colegas y hablarás con ellos en el idioma que corresponde al campo que los reúne, si alguien no entiende lo que dicen es porque no pertenece al campo. Comprenderás que no basta con ser intelectual, debes parecer intelectual y solo si sabes cómo parecerlo lo serás realmente.

9. Trabajarás para diseccionar el dolor humano, hablarás de él, lo podrás explicar y analizar en todas sus dimensiones, para no sentirlo.

10. Además de ejercer tu desempeño profesional, también te dedicarás a la docencia para seguir formando generaciones de intelectuales que comprendan estos mandamientos entendiendo que su mayor potencia consiste en no enunciarlos explícitamente sino en sugerirlos subliminalmente desde el inconsciente colectivo de la academia como condición de pertenencia, permanencia y sobre todo de supervivencia.


María Fernanda Ruiz

http://hacerlosmedios.blogspot.com <http://hacerlosmedios.blogspot.com>


El campo que los parió, La ciudad que nos comió (1)


Elogio de la tibieza y la media tinta

Por Mempo Giardinelli

El desdichado conflicto que envuelve al país desde hace dos meses y medio ha generado un sinnúmero de expresiones revulsivas, intemperancias, agresiones y descalificaciones por parte de las llamadas “ambas partes”.

El griterío ha desencadenado una lamentable sucesión de mentiras y afirmaciones parciales que ya se encargará la historia de clarificar. Pero nosotros estamos aquí, y ahora, y nuestro país atraviesa una situación horrible, de la que es urgente salir. Con serenidad y mesura, y no con las indefendibles alusiones al todo o nada del señor D’Elía y –ayer– del señor De Vido diciendo que “no hay lugar para tibios”.

Esta emergencia argentina es precisamente para tibios y no para calientes al cuete. Bienvenidos sean los que reflexionan dos veces, los que ven la cancha completa, los que son capaces de dialogar y negociarlo todo, los que saben perder en beneficio del bien común.

No jodan más con intransigencias imposibles.

Afloje el Gobierno y revea algunas políticas: las retenciones son un derecho del Estado y por eso son vistas como necesarias por gran parte de la población, pero no coparticiparlas es, por lo menos, mezquino; además las retenciones pueden ser un poco más bajas y orientadas a favorecer a los pequeños productores; y hay que dar subsidios generosos a determinadas áreas e industrias alimentarias pequeñas y medianas; y hay que terminar con el innecesario y poco transparente Tren Bala y en cambio bien se haría en adoptar la propuesta Tren para Todos. Y también es hora de otorgar la personería gremial a la CTA y de intervenir el sindicato de peones de campo, por lo menos. Si el Gobierno hiciera esto, se fortalecería asombrosamente la gestión presidencial.

Pero también aflojen las entidades del agro aceptando de una vez las retenciones con sentido social y redistributivo; impulsando a que sus afiliados paguen los impuestos en su totalidad; blanqueen todos a sus peonadas; alquilen menos campos a los pools sojeros y oriéntense más a producir que a especular. Y también aflojen con la autovictimización: eso de que el Gobierno los “empuja” a hacer paros, o que el oficialismo los “ataca”, no es verdad, como no lo es su declamada “voluntad de no perjudicar” a la sociedad. Por favor, si realmente tuvieran esa voluntad no harían lo que están haciendo: casi 80 días de un lockout nefasto que sólo ellos aguantan porque tienen un resto que la sociedad no tiene.

Además, y aunque lo nieguen, generan inflación al provocar un desabastecimiento irritante que se parece, bastante, a los muchos golpes de mercado que ya padecimos los argentinos. E inflación que pagarán los sectores más pobres y desprotegidos, no ellos, y no importa que el Indec haga ahora mediciones desastrosas.

Esa autovictimización es en algunos casos tragicómica: como cuando ayer el señor Buzzi dice que “la actitud del campo es ya casi de sobrevivencia”. No tiene idea este señor de lo que es sobrevivir. Bien podría, cuando viene a Sáenz Peña, hacer unos kilómetros más hasta el ex Impenetrable, hoy un semidesierto en el que habitan unos 60.000 miserables esparcidos entre restos de bosques y sojas malditas, ésos sí que están sobreviviendo, y muy mal.

La intemperancia maximalista de algunos dirigentes y personajes del sector agrario, de la mano del oportunismo de la impresentable “oposición” que padecemos en la Argentina, es insuflada de una soberbia creciente que impide ver lo que hay que ver: porque en el fondo está lo que Alfredo Zaiat desnudó ayer en este diario: “el campo” mantiene un lockout durante dos meses, sin comercialización de cereales y hacienda y sin quebrar, cuando ninguna otra actividad económica aguantaría sin quiebras a montones.

“¿Por qué, entonces, los dueños, arrendatarios y arrendadores de campos agropecuarios pueden hacer un lockout, protestas, marchas y no trabajar?”, se pregunta Zaiat. Y responde: porque “el agro no se detiene por un lockout. No pierden mucho; más bien, casi nada”. La soja sigue creciendo, vacas y cerdos siguen engordando y basta recorrer cualquier ruta –lo hice esta semana– para ver que al interior de los campos se funciona a pleno y los granos se guardan en silos “hasta que aclare”.

Es en ese contexto donde es chocante la grosera altisonancia del señor De Angeli, fogoneado por el vasto coro de “periodistas” de radio y tele que más parecen dirigentes políticos y cuyos programas o medios están casi todos auspiciados por Monsanto, Cargill y otras empresas concentradas. Así desvían la atención pública para que permanezca fuera de escena lo que es en realidad el centro de la cuestión: el desastre ecológico y social sojero que sigue destruyendo las tierras y el trabajo de los campesinos más pobres y explotados de todo el país, que son expulsados de sus tierras y de quienes nadie se ocupa.

Gobierno y Campo no son iguales, y en eso tiene razón la Presidenta. Pero sí se equivocaron y se equivocan el Gobierno y los empresarios rurales por igual.

Por eso es urgente terminar con esto, con esa seriedad y grandeza que hasta ahora no se han visto. Diálogo sereno y media tinta es exactamente lo que esta crisis necesita. No más polarización, no más esa neoversión idiota de los viejos “patria o muerte”. Nadie vence con consignas extremas.

Nuestra democracia no se merece tanta patraña. Como no merece ese patrioterismo ramplón al que asistimos las últimas semanas, ni ese golpismo inconsciente basado en el odio y el resentimiento de clase (media y alta, desde ya).

Todos los caminos de la democracia conducen al diálogo, la tolerancia, la admisión del superior interés colectivo por sobre el de un gobierno y –particularmente– por sobre el de un sector que hasta ahora fue, y por lejos, el más privilegiado de la recuperación económica argentina.

Por eso millones de ciudadanos serenos y silenciosos, que asistimos a este tironeo con azoramiento y pena, esperamos del gobierno elegido democráticamente, así como del sector agrario, una nueva conducta cívica. Es hora de que la tengan. No se aguanta más esta disputa.


(1) Elogio de la tibieza y la media tinta Por Mempo Giardinelli
Publicado en: http://www.pagina12.com.ar, sección: El país, Jueves, 29 de Mayo de 2008 - República Argentina.

lunes, 16 de junio de 2008

Humberto Notti, te pedimos perdón

Publicado en Los Andes, lunes, 16 de junio de 2008

He escuchado muchas veces: “El Notti es el mejor hospital”, “los mejores médicos están en el Notti”. Seguramente ustedes también, pero... ¿cuántos de los lectores han caído en la “suerte” de llevar a sus hijos a este hospital?

Yo tuve la “suerte”.

Es un hospital público por lo que nuestra cabeza ya está reseteada para aguantar y ver un sinfín de irregularidades y falencias que nos parecen normales.
Esa es la educación que hemos recibido, es a lo que nos acostumbraron nuestros queridos políticos que -sin duda alguna- no deben haber llevado nunca a sus hijos a un lugar de estas características.

Claro, los que van ahí son pobres, no tienen ni obra social y están muertos de hambre. Entonces, démosle la misma medicina. Atendámoslos rápidamente y sin muchas explicaciones, porque total, ¡ni van a entender!

Bueno, y si hay que internarlos, les damos cama, ¡pero que la valoren! Entonces, no les cambiemos las sábanas, si seguro que ellos duermen en el piso, y que agradezcan el colchón duro y roto. Para algunos, hay frazadas, depende de cómo y a quién se lo pidan.

¿La comida?
Es bueno que valoren. Demasiado con que les damos comida para que, encima de todo, pidan que corresponda a la dieta nutricional que necesitan según la enfermedad. Sabemos que los internaditos, vienen enfermos y mal alimentados de sus casas. Ustedes, madres “impacientes” y pacientes niños, esperen a las enfermeras, los atenderán de acuerdo a prioridades (desayuno, merienda, reunión gremial, etc.).
En realidad, no se les ocurra pedir a las enfermeras alguna cosa extraña como arreglar el suero o llamar al médico. Ellas saben muy bien lo que hacen, así que, por favor, no molestar.

¿La limpieza?
Los baños a los cuales nunca se les limpia el bidet o lavamanos son usados por gente de distintas habitaciones porque algunos no tienen ducha o agua caliente. Es el mismo termómetro el que pasa por todos los pacientes, tengan neumonía, rotavirus o anginas. Las enfermeras no usan guantes, eso ya es mucho pedir.

¿Los médicos?
Son todos una eminencia. En su consultorio cobran un montón la consulta y tienen muchos años, entre ellos son amigos y ya están acostumbrados al sistema así que ya ni se quejan. La desidia con la que se trata a la gente tiene muchas causas, están desbordados, hay epidemias, aparatos rotos hace meses, falta de materiales, sueldos bajos, infraestructura ya inadecuada, etc. etc. etc.

De todas formas, no tienen perdón. Son niños que nada saben de política y que sufren.

¿Quién pudiera tener la capacidad para decidir cambiar esta realidad? Los que la tienen, obviamente, no hacen nada.

Los que no la tenemos, nos conformamos con escribir una nota que relate la experiencia y, haciendo un gran sacrificio, meter a nuestro hijo en una obra social que cueste más de $100 por mes (además de la que se me descuenta por bono) para que el pequeño no vuelva a vivir la “suerte” de caer al Notti.

Don Humberto, es una lástima que su sueño se haya convertido de a poco en esto.

Por eso, le pedimos perdón. PD. Gracias a las personas que miraron a los ojos a mi hijo, le dieron una sonrisa y se tomaron la molestia de explicarme lo que estaba sucediendo.
Gracias a los que pueden dormir hoy tranquilos y en amistad con Humberto.
María Fernanda Montoya
DNI 26.704.227

jueves, 3 de abril de 2008

Contra el Monocultivo de la comunicacion y de la inteligencia social

EL MONOCULTIVO DE CEREBROS

Por Raúl A. Montenegro

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano. Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.

Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja. Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo. Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena. Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos. Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo. Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.

Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.


Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM (Fundación para la Defensa del Ambiente). Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) montenegro@funam. org.ar